III Jornada Cultural Duende Taurino


¿Que es un Tentadero?

El tentadero de hembras –toda la camada a la edad aproximada de 2 años (eralas) y el de los machos, a los animales previamente elegidos– son las faenas más importantes y decisivas en una ganadería brava.

En estas faenas se deciden los animales más validos para procrear en la ganadería y seleccionar el tipo de animal que identifica cada encaste. El tentadero no es una capea entre amiguetes es tan importante que de ello depende el desarrollo y el prestigio de la ganadería.

Lo habitual es realizarlo a la camada de eralas en los primeros meses del invierno (enero en adelante) y en grupos de 4 ó 6 cabezas por jornada para 2 ó 3 toreros. De esta forma se comienza por la cabecera de la camada, es decir, con las becerras que tienen ya cumplidos los dos años y que están desarrolladas y con fuerza. Lógicamente todavía no se les ha puesto toro y están machorras. La faena se realiza en la plaza de tientas de la finca. En la plaza se encuentra el picador con la media bota y una puya ligera. Los toreros agrupados por colleras, de dos en dos, uno a cada lado del picador –situado pegado a la pared enfrente del chiquero de salida– en sus respectivos burladeros. El ganadero en su “garita” arriba en el palco o abajo en un burladero tapado.

Con todo el mundo en silencio, a la voz del ganadero de ¡puerta!, se abre la puerta del chiquero de salida que da acceso a la plaza. “Número”, dice el ganadero respondido por el mayoral. Todo el mundo sigue quieto y en silencio. Después de dar dos vueltas al redondel, el ganadero ordena: “Pararla y ponerla en los medios.” “No le andes y déjala a ver qué hace”. Cuando la vaca se arranca, el picador la sujeta con su vara, mirando al ganadero, que dependiendo de la fuerza ordena pegarle o levantarle el castigo. “Sácala y ponla más abierta…” ordena al torero, que, con dos o tres capotazos como máximo, siempre por delante y sin recortes, la pone donde el ganadero le ordena, así tres o cuatro veces más y si no hace nada feo –escarbar, recular, mover la cara, calamochear o salirse suelta– cada vez más abierta la vaca realiza su prueba con el caballo. Cuando el ganadero –que ha tomado sus notas correspondientes– lo considera oportuno, dice: “Vista, torearla…”. Entonces el torero debe probarla primero por los dos pitones, para que el ganadero la vea y después torearla a su gusto para su entrenamiento. Esto es importantísimo, porque, en ocasiones, el torero, máxima figura, desde el principio la torea a su gusto, haciéndole la faena que estima conveniente, sin tener en cuenta que su función allí es colaborar con el ganadero en la selección. Como es una máxima figura, el ganadero no se atreve a decirle nada y claro, en ocasiones, se queda sin ver la vaca. Otro problema que puede presentarse es que el torero a base de templarle mucho y aguantarla “la haga buena”, cuando no lo es “equivocando” al ganadero, que a mi manera de ver debe juzgar a la vaca como si fuera un toro, al que no se le puede hacer las “cosas” que la vaca te permite hacer. Por todo ello, lo mejor –dentro de mi criterio, claro– es tentar con toreros profesionales que sepan tentar, que escuchen y “obedezcan” al ganadero y que colaboren en la faena y para todo esto no es necesario ser figura máxima. Cuando el torero ha concluido su faena, suelen bajar de la tapia –ahora ya no– los capas y aficionados, siempre con el permiso del ganadero y por orden.

Al acabar, los vaqueros cogen la vaca, le curan los puyazos y le cortan los pitones y las “serdas” del rabo.

Así una tras otra, hasta acabar con las dispuestas para la jornada. A las aprobadas se les pone toro y las desechadas se dejan aparte para venderlas o matarlas en el matadero. Por la noche, el ganadero en su descanso, revisa las notas puestas, que antes iban de las S (Superior) a la MM (muy mala), pasando por la B (buena) o R (Regular). Ahora se le pone números y dependiendo del rigor selectivo del ganadero se aprueban o desechan. Cuando una ganadería está “hecha” no debe pasarse del 10% de vacas aprobadas, que sustituyan al 10% de bajas, pero cuando se está empezando o se quiere ampliar la vacada es obligado dejar más, es decir, “levantar la mano” y suele dejarse hasta el 50 %, en donde lógicamente hay animales con nota regular, que yo por ejemplo, llamo D-T, es decir vacas que solo se dejan para parir macho (toro), pero ninguna hembra, que se mata, salga como salga. 

Fuente: D.Juan Carlos Martín Aparicio

¿Quien puede asistir a un tentadero?

Normalmente solo suelen asistir los toreros, aficionados prácticos y amigos del ganadero. 

Duende Taurino ha querido mostrar al publico las labores del campo, que hay detrás de ese toro que salta a los ruedos, desde su nacimiento cuidados, crianza y selección. Y aun que en primera instancia no parecía fácil al final hemos conseguido que el ganadero acceda a realizar una exhibición completa de la cría del toro Bravo  por lo que le estamos muy agradecidos. En esta ocasión contaremos con la inestimable ayuda del gran Maestro Sergio Blasco imagen de Duende Taurino y  gran amigo, y del novillero Talaverano Abraham Reina.


Desde Duende Taurino esperamos que esta jornada sea de vuestro agrado y pasaremos un día inolvidable, bebiendo de la Cultura del Toro, NUESTRA CULTURA.


Duende Taurino

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